Un equipo, un objetivo

Promover la confianza y el diagnóstico del grupo

Comenzamos con una bienvenida en torno a un desayuno sano. Lo primero es preguntarnos cómo nos sentimos, cómo ha ido todo desde la última vez que nos vimos. Podemos poner música para sentir que es un espacio propio e ir dejando atrás la ciudad.

Planteamos una segunda fase de warm up o caldeamiento. El objetivo es promover la confianza y la cohesión grupal, ponemos en juego la dinámica de un sistema de comunicación total. Utilizamos la proyección del cuerpo, la mímica y los gestos, yendo más allá de la palabra. Conseguimos desbloquear, desmecanizar, activando la espontaneidad y creatividad propia del grupo, liberar y agilizar cualquier tensión o rigidez.

Otro objetivo es establecer un diagnóstico y evaluación del grupo.

 

El protagonista, su historia y los especta-actores

En una tercera fase emergen los protagonistas de  las secuencias que  rodamos posteriormente. El  protagonista investiga su historia personal conectándola con el conflicto o trama en el aquí y ahora. El resto del grupo se convierte en especta-actor y coprotagonista de las historias planteadas.

La cuarta fase es la acción, se pone en escena el problema presente del protagonista y se une a otras secuencias de su historia pasada.

 

El psicodrama genera respuestas sin emitir juicios

El psicodrama no necesita dar interpretaciones ni juicios, la acción misma ofrece posibilidades de respuesta al protagonista sobre su  funcionamiento emocional y conductual. El psicodrama también da alternativas vivenciales y posibilidades de cambio aplicando una serie de técnicas terapéuticas.

Exploramos la situación para comprenderla mejor y ensayar una escena futura diferente que amplíe la mirada del protagonista. El grupo pasa a ser co-pacientes y asistentes terapéuticos del protagonista.

Es aquí cuando nos sumergimos en escenas actuales o pasadas para decir lo que no dijimos, hacer lo quisimos hacer y no pudimos.

La cámara como posibilidad y el cine como espejo

Creamos un equipo de rodaje con sus diferentes departamentos. Siempre se filma con cámara de cine y equipo profesional de sonido, dando importancia a la factura de la película. La cámara de cine se revela como una oportunidad para ser visible, para viajar en el tiempo, para alzar la voz.

Convertimos en una secuencia cinematográfica lo que ha salido, partiendo de planteamientos sencillos como el de personaje, paisaje pasión. 

Producción, guión, dirección, sonido, fotografía e interpretación, vestuario, maquillaje, peluquería o eléctricos,  los diferentes equipos trabajan en la dirección de filmar con éxito la secuencia planteada. En la práctica y de forma natural, como aprendices de un oficio, alumnos y alumnas van interiorizando las rutinas propias de un rodaje. Ponemos en práctica el lenguaje cinematográfico y sus herramientas técnicas.

 

 Acción: Catarsis e integración

Tras marcar el numero de secuencia y toma con la claqueta se da la acción. Es un momento mágico, ya que se establece un silencio absoluto bajo el que todo el equipo se concentra en lo que ocurre en cuadro. La luz, el sonido, la composición, los movimientos de cámara, los diálogos y emociones de los protagonistas se convierten en lo único.

Se crea atmosfera de catarsis en el que los protagonistas se entregan y terminan su actuación dramática con mayor fuerza y sabiduría que cuando empezó. Tras el rodaje el grupo se sienta en círculo para compartir la experiencia y resonar con el drama representado por el protagonista. El protagonista ha abierto su pecho, se ha expuesto y ahora es el director el que invita al grupo a que participe igualmente de las vivencias, conflictos o experiencias personales que la actuación del protagonista les ha traído a la memoria. No se dan consejos ni análisis, es un momento para compartir sinceramente con la misma confianza que lo hizo el protagonista.

En círculo, después de compartir a nivel grupal las experiencias y emociones personales, se realiza una evaluación y se reflexiona sobre los movimientos y los pasos que se han llevado a cabo en el rodaje de la secuencia a nivel personal y técnico.

 

 Montaje, postproducción y visionado de secuencias

El montaje y la postproducción son herramientas que amplían las posibilidades narrativas. La edición, el ritmo, el diseño sonoro, la colorimetría o la música van conformando una estética y una ética de la obra. Se enfatiza o acentúa una emoción, se dota al personaje de una característica determinante.

Partimos de una pedagogía de la esperanza, por lo que en el montaje, que todo lo transforma definitivamente en cine, en magia, siempre dejamos puertas abiertas. El montaje encuentra conexiones que se creían imposibles entre todas las historias y los personajes, los convierte en habitantes de un territorio común. En esta película dejan de estar solos. Peomueve su capacidad para sobreponerse a las dificultades y el rol de creadores de una obra de arte. El proceso de creación suele hacerse visible en la película. Dejando ver al espectador escenas de puro meta cine.

El visionado funciona como un espectograma donde el grupo se ve reflejado en un a pantalla de cine con dignidad, belleza y voz propia. Pasan a ocupar el lugar activo, sujetos creadores, protagonistas de una historia sobre la que pueden tomar decisiones.

Se realizan muchos visionados grupales antes del montaje final de la película. Durante estos visionados se realiza un trabajo introspectivo, reflexivo y de integración, que ayuda a crecer al alumnado en lo personal y en su actividad como cineastas.

Exhibición en cines y coloquios con el público

Todo el proceso termina en una sala de cine, a oscuras, con un público que ha pagado una entrada y está dispuesto a sumergirse en una película. Se diseñan sesiones en del cine donde los creadores, alumnos y alumnas, están presentes para invitar al público a un coloquio tras la película.